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Las características demográficas de Occidente

Por C.D.- Por lo que nos dice el Gobierno Español, parece que España ya está saliendo de la grave crisis que ha sufrido durante los últimos años con previsiones de ser uno de los países europeos con mayor crecimiento del PIB. Lógicamente el gobierno popular presenta las medidas tomadas por ellos como causas inmediatas de esta dinámica: la reforma laboral, las reformas en el sector público y en general la gestión de los recursos públicos. Ahora bien, lo que no se puede negar es que España presenta problemas estructurales muy graves, dos reflejos de estos son el paro y las crecientes desigualdades.

Si hacemos un zoom y amplificamos nuestras vistas a nivel global, observaremos como muchos de los “países del primer mundo” presentan problemas semejantes a los españoles en mayor o menor medida, con una característica común que es la de su alto grado de envejecimiento. Este hecho ya ha sido visto por diferentes países como una amenaza, y la consecuencia ha sido el aumento de incentivos para tener hijos. Por ejemplo, en Francia, hace ya años que tanto los partidos de izquierdas como los de derechas han visto en la natalidad un factor determinante de futuro, aplicando una serie de políticas familiares que han permitido llegar hasta la tasa de reemplazo (2,1 hijos por mujer en edad fertil).

¿Pero realmente el envejecimiento es el problema?

Según mi opinión, el problema tiene en los países avanzados consecuencias que todavía se ven poco, pero que están ahí. Argumentaré el porqué de esta opinión a continuación.

En primer lugar debe recordarse que el envejecimiento significa descenso relativo de jóvenes y a medio plazo descenso de la población. El efecto de cualquier política que se aplique en este terreno tardará años en producir el efecto deseado.

La primera consecuencia se produce en las pensiones, y en especial en aquellos paises como España con sistemas de reparto. Un aumento relativo de los jubilados, provoca que sean menos los afiliados a la seguridad social para pagar las pensiones de hoy. Desde 2012, el Gobierno Español se ha visto obligado a utilizar el fondo de reserva para poder hacer frente a las obligaciones con los pensionistas. Esta dinámica en los próximos años muy posiblemente se agravará, provocando una posible situación de insolvencia a medo plazo del sistema de reparto actual debido a los desajustes intergeneracionales.

Otra consecuencia es la deflación. Como presenta el economista César Molinas en el artículo “Impuestos contra la deflación” una sociedad envejecida presenta tasas de descuento intertemporal (TDI), próximas a 0 o negativas. Estas sociedades valoran los episodios futuros de igual forma o en mayor medida que el presente, por tanto, existe una gran aversión al riesgo ya que la prioridad es la preservación del capital, haciendo que se ahorre mucho y se invierta poco y las decisiones de consumo se pospongan. Todas estas dinámicas provocan una disminución de la demanda agregada y por tanto de los precios; siendo un síntoma de una sociedad deflacionista, hecho que para muchos economistas esta se convertirá en una característica permanente de las sociedades avanzadas mientras no se reviertan las dinámicas demográficas actuales.

Otro factor que puede desencadenar el envejecimiento de la población es la disminución de la innovación y por tanto del progreso tecnológico. Empíricamente y seguiendo trabajos como el de Rogers en la curva de la innovación, se ha visto como el grupo de edad más propenso a innovar es el joven, especialmente hoy que las TIC presentan una gran influencia e igualmente por la inversión. Por tanto, un canal evidente de esta potencial disminución de la innovación es la disminución de la natalidad y por tanto de los jóvenes, y el segundo canal es a través de la disminución de la inversión. Empresas con menores demandas, invertirán menos en R+D y por tanto disminuirá la innovación.

Finalmente, un último problema de la disminución del crecimiento de la población es el de la desigualdad, esgrimido en el libro “El Capital en el siglo XXI” de Thomas Pikkety, en el que se presenta la segunda ley fundamental del capitalismo (bajo hipótesis esenciales: la ley necesita décadas para que verifique y es un equilibrio dinámico; nos centramos solo en formas de capital que el hombre puede acumular y finalmente solo es válida si los precios de los activos evolucionan de media igual que los precios de consumo), donde se establece que a largo plazo, la ratio capital/renta es correlaciona con la tasa de ahorros / crecimiento de la renta nacional (la suma de la renda nacional por

habitante más el crecimiento de la población). En esta ley podemos observar la siguiente afirmación: en una sociedad prácticamente estancada (causado especialmente por la desaceleración en el crecimiento demográfico), los patrimonios procedentes del pasado adquieren naturalmente una importancia desmesurada. Por tanto Pikkety habla que sociedades con un crecimiento y desarrollo de la renta por habitante semejantes, pueden tener ratios capital / renta muy diferentes a causa del crecimiento poblacional; haciendo así aquellos países en los que el crecimiento demográfico sea inferior, el ahorro tome un peso relativo superior provocando que haya un aumento del crecimiento del capital respecto del crecimiento de la renta y provocando que para una repartición donada, aquellos que poseen el capital controlen una mayor parte de la riqueza por el aumento de la importancia del capital.

En conclusión, hemos observado como el envejeciento y el descenso de los jóvenes puede conducir (si es que no lo está haciendo) a unas consecuencias económicas nefastas. Ya que parte del que en la teoría se asocia al capitalismo y a la economía de mercado, como es su dinamismo y la gran cantidad de cambios que se producen, puede dejar de ser tan evidente; pasando a vivir, como ya han anunciado algunos economistas, en largos periodos de estancamiento, ocasionados en cierta medida por este envejecimiento poblacional. Parece que esta vez ni la política monetaria nos ayudará. Por tanto, ¿qué esperan los gobiernos a tomar decisiones drásticas?

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Esta entrada fue publicada en 13/06/2015 por en opinión y etiquetada con .

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